jueves, 25 de octubre de 2018

Cómo ser más auténtico y disfrutar tu vida— (Parte I)

Inicialmente visto en: fluenting

¿Te acuerdas de ‘Matrix’? Neo tenía la sensación de estar viviendo una especie de farsa. Sentía que algo no iba del todo bien en su realidad. Llevaba una doble vida: por las mañanas fingía ser como los demás, un trabajador normal y corriente; por las tardes intentaba averiguar qué era Matrix, con la esperanza de encontrar una respuesta.

Vive tu propia vida, no la de otro

Cuando uno sacrifica aspectos importantes de su vida por motivos de trabajo, familiares o, simplemente para encajar, suele llevar su vida con cierta desesperación. Es inevitable.

No sé tú, pero yo me he sentido desbordado muchas veces. Pretendiendo llegar a todo, sin querer soltar nada. Fingiendo estar ahí para los demás, viviendo el día a día como si ya supiera exactamente quién soy y lo que quiero, perdido como un nómada en busca de sus raíces.

Mi vida empezó a fluir una vez que aclaré lo que realmente era importante para mí y aprendí a respetarlo. El viaje a esa vida más plena y auténtica continúa. Ahora la aventura es más emocionante, el propósito está más claro, las decisiones son más fáciles y lo fundamentos de mi vida están mejor asentados.

Quiero decirte que tienes potencial suficiente para conseguir que tu vida fluya. Disfrutar de una vida más satisfactoria conlleva entender lo que necesitas.

¿Sabes ya lo que realmente quieres en tu vida? Sé sincero contigo mismo. Te invito a que aclares lo que deseas y busques constantemente formas de ganar en todas las áreas de tu vida. No sacrifiques unas a costa de otras. Así podrás encaminarte a un futuro más prometedor.

¿Lo que haces no te llena?

¿Cuando estás en casa o con tu jefe no eres del todo tú? Tal vez querrías decirle a tus seres queridos todo lo que piensas, pero te preocupan las consecuencias y no saber exactamente cómo hacerlo.

La claridad es poder y la necesitarás para avanzar sin temor. Cuando no ves bien, te puedes dar un golpazo, ir en dirección contraria a tu destino o acabar tirando piedras contra tu propio tejado.

Si no estás satisfecho con tu vida, es hora de cambiar las cosas. Si algo no va bien, no cierres los ojos. A largo plazo no funciona (y suele generar culpa y resentimiento).

Para hacer tu vida y no la de otro, averigua lo que de verdad te importa y cómo puedes conseguirlo. Comprométete con esa búsqueda y hallarás la respuesta.

Elige una vida que te llene más

Tomamos decisiones por el mero hecho de estar vivos. Las decisiones que llevamos a término revelan más que ninguna otra cosa quienes somos. El economista de la conducta Dan Ariely, autor de Las Trampas del Deseo, muestra cómo nuestras decisiones tienden a ser mucho más irracionales de lo que pensamos por el peso de nuestra percepción y nuestras emociones.

Tus decisiones revelan quién eres. Habrás oído aquello de que “por sus frutos los conoceréis”. Todo fruto y todo acto viene precedido por una decisión que nace del corazón (emocional), que incorpora tus experiencias pasadas, tus percepciones y tus criterios.

Deja que tus valores sean tu guía de viaje y el suelo que pisas. Alinea lo que haces con tus valores y, poco a poco, tus resultados serán más significativos. Para aprender a decidir mejor, presta atención a las consecuencias de tus decisiones. Así llegarás antes a mejor puerto, afinarás tu intuición y, por tanto, la calidad de tus corazonadas.

Recuerda que una vida entera se puede ir al retrete por tomar malas decisiones. Pondré un ejemplo extremo:

Pedro, un tío estupendo con dos carreras y tres hijos, bebe un pelín de más el sábado por la noche en una reunión de amigos. Aunque no le parece bien del todo decide, en un exceso de confianza y de imprudencia, coger el coche un poco achispado, porque no quiere gastarse en un taxi, que es muy caro. Después de atropellar a un niño minutos más tarde, esa (estúpida) decisión habrá sido la más cara de su vida, le convertirá en un criminal y hará desgraciadas a su familia y a la del niño.

Las decisiones, meditadas o no, dan forma a tu vida. Lo que haces es fruto de una decisión previa. No siempre somos conscientes de todas las motivaciones que nos llevan a actuar de un modo u otro. Para que tu corazón y tu cabeza trabajen juntos en tus resoluciones, esfuérzate por aclarar quién eres. Piensa dónde quieres llegar y por qué, cuáles son tus metas y cómo harás ese viaje.

Sé auténtico

Intentar manipular a los demás o querer caer bien a todos es una receta infalible para la infelicidad. No basta con que tengas más claro lo que importa. Si no actúas conforme a tus valores no estarás a gusto en tu propia piel, o acabarás justificando todo lo que hagas.

¿Qué puedes hacer para ser más tú?

Siéntate en silencio tranquilamente un rato cada día, sin hacer otra cosa. Aclara tus prioridades. Define lo que te propones conseguir y por qué. Después busca formas creativas de expresión. Incluso puedes empezar a escribir, pintar o tocar algún instrumento.

Alinéate con tus valores y te sentirás más a gusto. Observa tus hábitos actuales y destruye creativamente los que ya no te sirven. Los rituales que incorpores te pondrán rumbo a un destino. Si quieres llegar a todo y disfrutar de más armonía en tu vida, cuida y afina tus rituales.

Si necesitas cambiar un hábito, ten preparado otro para reemplazarlo. Empieza poco a poco y celebra los avances.

Sigue tu propia senda. La reconocerás porque te permite descubrir y reflejar tu verdadero ser. Asegúrate de que tus acciones se alinean con tus valores y tus metas. Muchas veces no podemos cambiar el camino que nos toca andar, pero podemos aprender a caminarlo mejor, con más alegría, con una intención más clara y dejando una huella útil para nuestros semejantes.

No te pierdas “Cómo ser más auténtico y disfrutar tu vida — (parte II)”. Te ayudará a encontrar y disfrutar tu propio camino.

(*) Nota: Este artículo ha sido extraído del libro de Diego Dalvera "Llegar a Todo —Cómo Fluir en Todas las Áreas de la Vida". Puedes comprarlo aquí.

Cómo ser más auténtico y disfrutar tu vida— (Parte I) es cortesía de: Blog de Fluenting

Cómo ser más auténtico y disfrutar tu vida— (Parte I)

Inicialmente visto en: fluenting

¿Te acuerdas de ‘Matrix’? Neo tenía la sensación de estar viviendo una especie de farsa. Sentía que algo no iba del todo bien en su realidad. Llevaba una doble vida: por las mañanas fingía ser como los demás, un trabajador normal y corriente; por las tardes intentaba averiguar qué era Matrix, con la esperanza de encontrar una respuesta.

Vive tu propia vida, no la de otro

Cuando uno sacrifica aspectos importantes de su vida por motivos de trabajo, familiares o, simplemente para encajar, suele llevar su vida con cierta desesperación. Es inevitable.

No sé tú, pero yo me he sentido desbordado muchas veces. Pretendiendo llegar a todo, sin querer soltar nada. Fingiendo estar ahí para los demás, viviendo el día a día como si ya supiera exactamente quién soy y lo que quiero, perdido como un nómada en busca de sus raíces.

Mi vida empezó a fluir una vez que aclaré lo que realmente era importante para mí y aprendí a respetarlo. El viaje a esa vida más plena y auténtica continúa. Ahora la aventura es más emocionante, el propósito está más claro, las decisiones son más fáciles y lo fundamentos de mi vida están mejor asentados.

Quiero decirte que tienes potencial suficiente para conseguir que tu vida fluya. Disfrutar de una vida más satisfactoria conlleva entender lo que necesitas.

¿Sabes ya lo que realmente quieres en tu vida? Sé sincero contigo mismo. Te invito a que aclares lo que deseas y busques constantemente formas de ganar en todas las áreas de tu vida. No sacrifiques unas a costa de otras. Así podrás encaminarte a un futuro más prometedor.

¿Lo que haces no te llena?

¿Cuando estás en casa o con tu jefe no eres del todo tú? Tal vez querrías decirle a tus seres queridos todo lo que piensas, pero te preocupan las consecuencias y no saber exactamente cómo hacerlo.

La claridad es poder y la necesitarás para avanzar sin temor. Cuando no ves bien, te puedes dar un golpazo, ir en dirección contraria a tu destino o acabar tirando piedras contra tu propio tejado.

Si no estás satisfecho con tu vida, es hora de cambiar las cosas. Si algo no va bien, no cierres los ojos. A largo plazo no funciona (y suele generar culpa y resentimiento).

Para hacer tu vida y no la de otro, averigua lo que de verdad te importa y cómo puedes conseguirlo. Comprométete con esa búsqueda y hallarás la respuesta.

Elige una vida que te llene más

Tomamos decisiones por el mero hecho de estar vivos. Las decisiones que llevamos a término revelan más que ninguna otra cosa quienes somos. El economista de la conducta Dan Ariely, autor de Las Trampas del Deseo, muestra cómo nuestras decisiones tienden a ser mucho más irracionales de lo que pensamos por el peso de nuestra percepción y nuestras emociones.

Tus decisiones revelan quién eres. Habrás oído aquello de que “por sus frutos los conoceréis”. Todo fruto y todo acto viene precedido por una decisión que nace del corazón (emocional), que incorpora tus experiencias pasadas, tus percepciones y tus criterios.

Deja que tus valores sean tu guía de viaje y el suelo que pisas. Alinea lo que haces con tus valores y, poco a poco, tus resultados serán más significativos. Para aprender a decidir mejor, presta atención a las consecuencias de tus decisiones. Así llegarás antes a mejor puerto, afinarás tu intuición y, por tanto, la calidad de tus corazonadas.

Recuerda que una vida entera se puede ir al retrete por tomar malas decisiones. Pondré un ejemplo extremo:

Pedro, un tío estupendo con dos carreras y tres hijos, bebe un pelín de más el sábado por la noche en una reunión de amigos. Aunque no le parece bien del todo decide, en un exceso de confianza y de imprudencia, coger el coche un poco achispado, porque no quiere gastarse en un taxi, que es muy caro. Después de atropellar a un niño minutos más tarde, esa (estúpida) decisión habrá sido la más cara de su vida, le convertirá en un criminal y hará desgraciadas a su familia y a la del niño.

Las decisiones, meditadas o no, dan forma a tu vida. Lo que haces es fruto de una decisión previa. No siempre somos conscientes de todas las motivaciones que nos llevan a actuar de un modo u otro. Para que tu corazón y tu cabeza trabajen juntos en tus resoluciones, esfuérzate por aclarar quién eres. Piensa dónde quieres llegar y por qué, cuáles son tus metas y cómo harás ese viaje.

Sé auténtico

Intentar manipular a los demás o querer caer bien a todos es una receta infalible para la infelicidad. No basta con que tengas más claro lo que importa. Si no actúas conforme a tus valores no estarás a gusto en tu propia piel, o acabarás justificando todo lo que hagas.

¿Qué puedes hacer para ser más tú?

Siéntate en silencio tranquilamente un rato cada día, sin hacer otra cosa. Aclara tus prioridades. Define lo que te propones conseguir y por qué. Después busca formas creativas de expresión. Incluso puedes empezar a escribir, pintar o tocar algún instrumento.

Alinéate con tus valores y te sentirás más a gusto. Observa tus hábitos actuales y destruye creativamente los que ya no te sirven. Los rituales que incorpores te pondrán rumbo a un destino. Si quieres llegar a todo y disfrutar de más armonía en tu vida, cuida y afina tus rituales.

Si necesitas cambiar un hábito, ten preparado otro para reemplazarlo. Empieza poco a poco y celebra los avances.

Sigue tu propia senda. La reconocerás porque te permite descubrir y reflejar tu verdadero ser. Asegúrate de que tus acciones se alinean con tus valores y tus metas. Muchas veces no podemos cambiar el camino que nos toca andar, pero podemos aprender a caminarlo mejor, con más alegría, con una intención más clara y dejando una huella útil para nuestros semejantes.

No te pierdas “Cómo ser más auténtico y disfrutar tu vida — (parte II)”. Te ayudará a encontrar y disfrutar tu propio camino.

(*) Nota: Este artículo ha sido extraído del libro de Diego Dalvera "Llegar a Todo —Cómo Fluir en Todas las Áreas de la Vida". Puedes comprarlo aquí.

Cómo ser más auténtico y disfrutar tu vida— (Parte I) es cortesía de: Blog de Fluenting



source https://www.fluenting.com/mas-autentico-disfrutar-vida-parte-i

miércoles, 24 de octubre de 2018

Motivación personal — Descubre la tuya (parte II)

Primero visto en: Revista Fluenting

En la parte I, te hablé de tres tipos de motivación.

Te comenté que los factores clave de una motivación intrínseca son...

  1. Autonomía — el deseo de dirigir tu propia vida y tu trabajo.
  2. Maestría — el impulso de ser mejor en algo que importa.
  3. Propósito — el anhelo de hacer algo que contribuya a una causa más grande que tú mismo

La motivación extrínseca (1.0 y 2.0) se alimenta de nuestros instintos.

Nuestros comportamientos indican si la motivación es externa o interna. La motivación extrínseca funciona porque todos estamos diseñados para sobrevivir, evitar el dolor y perseguir el placer. Nacemos con un sistema nervioso capaz de aprender a base de amenazas de muerte, palos y zanahorias. Hasta aquí nada nuevo.

La motivación intrínseca es diferente.

No se nace con ella. Se aprende. Podemos movernos con una fuerza sin igual: nuestra voluntad. Gracias al desarrollo de nuestro sistema nervioso y del neocórtex, en lugar de ser esclavos de los instintos, tenemos margen para actuar libremente. Al menos mucho más que otros seres vivos.

Este libre albedrío permite comportamientos que no vienen de serie. Nuestra libertad es un ‘extra’ que amplía nuestra autonomía y adaptabilidad. Se ejercita haciendo las cosas a propósito (en lugar de sin querer, o porque te obligan). Esta flexibilidad es un potencial que nos sirve para superar las adversidades, ser diestros en lo que elijamos, aprender con alegría y pasión, sobrevivir y crecer óptimamente, sin caer en la pedagogía venenosa que cree que la letra con sangre entra. 

A la larga, hacer las cosas porque tú quieres, compensa. Actuar con libertad genera resultados superiores que si te mueves por presiones externas.

Para dejarlo bien claro: hacer algo porque uno quiere no significa despreciar el dinero, ni el reconocimiento o trabajar por menos de lo que valen tus servicios. Significa que esas recompensas tienen su mérito, pero juegan un rol distinto porque no son lo único que te importa.

¿Cómo aumentar tu autonomía?

Sentimos que ‘mandamos sobre nuestra vida’ en la medida en que tenemos control sobre estas 4T's:

  • Tarea — Elegir a qué actividades nos dedicamos
  • Tiempo — Escoger cuándo hacemos nuestras tareas
  • Técnica — Decidir cómo hacer nuestro trabajo
  • Tribu — Establecer con quién colaboramos

Si te sientes atrapado o desmotivado repasa estas 4T's, identifica qué te falta y busca soluciones.

Y para ser realmente bueno en algo, ¿qué necesitas?

En primer lugar hace falta una condición previa: fluir.

Fluir significa que la dificultad de la tarea que tienes por delante está en su justa medida: no es tan fácil que te resulte aburrida, ni tan difícil que te agobie o te parezca imposible. Fluyes cuando el reto está a la altura de tu preparación actual. En estado de flujo, la actividad te absorbe; el tiempo pasa más deprisa, casi sin sentir.

Entrar en ese fluir una y otra vez es necesario para ser un maestro, pero no es suficiente. Se requieren otras tres cualidades más:

  1. Mentalidad adecuada — Comprender que cualquier destreza es infinitamente mejorable. Todo se puede hacer un poco mejor.
  2. Aguante — Estar dispuesto a esforzarse para adaptarse al reto, aprender y crecer. Estar dispuesto a pagar el precio: aceptar el dolor y la ansiedad que conlleva ser grande en algo.
  3. Deportividad — Más alto, más rápido, más lejos. Hablamos de humildad. Se trata de progresión, no de perfección. La perfección —como el horizonte— no está para ser alcanzada, sino para orientarnos y servirnos de inspiración y guía.

¿Para qué sirve un propósito y cómo se llega a tener uno?

Un propósito es simplemente una causa mayor y más duradera que nosotros mismos.

De serie, todos los seres vivos hacen cuanto está en su mano para sobrevivir. Solo los seres humanos, que saben que algún día han de morir, tienen una opción extra (no es obligatoria). ¿Cuál es ese ‘extra’ específicamente humano? Sencillamente que las personas pueden dar a su vida un sentido más hondo que la mera supervivencia.

Un propósito armoniza y da un contexto a nuestra autonomía y potenciales. Es decir, que podemos dar sentido a nuestra vida. Tenemos el poder de trabajar por algo que merece la pena (la esencia del amor). Cada uno decide qué legar a la humanidad para facilitar o dificultar su supervivencia, su crecimiento y su expresión libre, consciente y creativa.

¡Vivir es un arte, no una ciencia! 

Ser práctico no debe de estar reñido con hacer aquello que tiene sentido para ti. Por ejemplo, puedes ganar dinero con tu negocio y hacer de este mundo un lugar mejor. La productividad o la competitividad son compatibles con el honor, la belleza o la bondad.

¿Qué es más importante para una vida plena, el dinero (utilidad) o el propósito (finalidad)?

Un grupo de investigadores fueron a buscar la respuesta entre la población de universitarios. Algunos estudiantes tenían aspiraciones extrínsecas, como ser ricos o famosos. Otros las tenían intrínsecas, se proponían ayudar a otros a mejorar sus vidas, aprender y crecer.

Haciendo seguimiento dos años después de su graduación el grupo de motivación personal intrínseca, tenía menos ansiedad y menos depresión, mayor bienestar y satisfacción que cuando estaban en la universidad.

Los otros, de motivación personal extrínseca, no eran más felices. Peor aún, tenían más ansiedad, depresión y otros indicadores negativos a pesar de haber conseguido o estar realizando sus metas.

Creer que para ser feliz basta con tener metas puede llevarte por una vía de autodestrucción. No basta con tener metas, hace falta que tus metas tengan sentido.

El futuro pertenece a los que conecten con una mayor motivación que la recompensa o castigo. Para gozar de una vida más plena necesitas una motivación personal intrínseca. Ese tipo de motivación proviene de nuestro deseo profundo de dirigir nuestras vidas, expandir y aumentar nuestras destrezas y llevar una vida cargada de sentido.

Pon en marcha tu motivación 3.0 aplicando una o varias de estas ideas:

Estrategia #1: Fomenta un estado de flujo

Que tu reloj del móvil o de tu ordenador salte por azar en 30 momentos distintos. Cada vez que suene pregúntate qué estás haciendo, cómo te sientes y si te sientes fluir.

Anota tus respuestas y busca los patrones:

  • ¿En qué momentos te has sentido fluir? ¿En qué trabajabas? ¿Cómo lo hacías? ¿Con quién?
  • ¿Cómo podrías reestructurar tu día a día basándote en lo que has descubierto?
  • ¿Qué has averiguado sobre tu auténtica fuente de motivación intrínseca?

Estrategia #2: Hazte una gran pregunta

Para conectar con tu propósito imagina que una gran frase resumiera tu vida, ¿cuál sería?

Por ejemplo:

  1. Inventó un dispositivo que hizo la vida de los niños más amable.
  2. Fue un padre excepcional de 2 niños felices que se convirtieron en adultos sanos, libres y asombrosos.

Estrategia #3: Concreta tu propósito

Contesta en una sola frase a cada una de estas dos preguntas para resumir tu propósito:

  1. ¿Qué hace que te levantes cada mañana?
  2. ¿Qué te mantiene aún despierto a última hora de la noche?

Estrategia #4: Acércate 5 pasos a la maestría

Según el psicólogo Anders Ericsson una 'práctica deliberada' es la clave para llegar a ser un maestro. Estos son los pasos:

Paso 1: Recuerda que solo hay un objetivo: mejorar el desempeño. No hagas siempre lo mismo, haz cambios, fíjate metas nuevas y esfuérzate por llegar un poco más lejos cada vez.

Paso 2: Repetir, repetir y repetir. Un profesional del baloncesto no hace 10 tiros libres al final del entrenamiento; hace 500.

Paso 3: Busca feedback constantemente de alguien con criterio. Si no sabes qué estás haciendo mal, no sabrás que necesitas mejorar.

Paso 4: Focalízate sin piedad donde necesites ayuda. Tendrás que entrenar tus fortalezas y trabajar para reducir tus debilidades.

Paso 5: Asume que el proceso será física y mentalmente extenuante.  Esta es la razón por la cual pocos llegan a maestros en algo, pero es lo que hace a los maestros.

Ahora debería quedar claro por qué la motivación extrínseca es insuficiente. Simplemente, los palos y las zanahorias no bastan para estar a la altura de los retos actuales a la hora de organizar, pensar y hacer lo que hacemos.

Para saber más sobre este tema te recomiendo leer: La sorprendente verdad sobre qué nos motiva, de Daniel H. Pink

Es hora de abrazar una motivación personal más significativa. Los elementos esenciales para activar ese proceso de motivación 3.0 son los siguientes:

  1. Autonomía, impulsada por las 4T’s: Tarea, Tiempo, Técnica, Tribu
  2. Maestría, que requiere fluir y la mentalidad de un campeón
  3. Propósito, que supone expresar con libertad quién eres y contribuir a una causa en la que crees.

¿Quieres disfrutar de una vida plena? Suscríbete hoy a Fluenting, te sentirás bien. Recibirás ideas valiosas que te ayudarán a fluir en todas las áreas.

El post Motivación personal — Descubre la tuya (parte II) está disponible en: FLUENTING

Motivación personal — Descubre la tuya (parte II)

Primero visto en: Revista Fluenting

En la parte I, te hablé de tres tipos de motivación.

Te comenté que los factores clave de una motivación intrínseca son...

  1. Autonomía — el deseo de dirigir tu propia vida y tu trabajo.
  2. Maestría — el impulso de ser mejor en algo que importa.
  3. Propósito — el anhelo de hacer algo que contribuya a una causa más grande que tú mismo

La motivación extrínseca (1.0 y 2.0) se alimenta de nuestros instintos.

Nuestros comportamientos indican si la motivación es externa o interna. La motivación extrínseca funciona porque todos estamos diseñados para sobrevivir, evitar el dolor y perseguir el placer. Nacemos con un sistema nervioso capaz de aprender a base de amenazas de muerte, palos y zanahorias. Hasta aquí nada nuevo.

La motivación intrínseca es diferente.

No se nace con ella. Se aprende. Podemos movernos con una fuerza sin igual: nuestra voluntad. Gracias al desarrollo de nuestro sistema nervioso y del neocórtex, en lugar de ser esclavos de los instintos, tenemos margen para actuar libremente. Al menos mucho más que otros seres vivos.

Este libre albedrío permite comportamientos que no vienen de serie. Nuestra libertad es un ‘extra’ que amplía nuestra autonomía y adaptabilidad. Se ejercita haciendo las cosas a propósito (en lugar de sin querer, o porque te obligan). Esta flexibilidad es un potencial que nos sirve para superar las adversidades, ser diestros en lo que elijamos, aprender con alegría y pasión, sobrevivir y crecer óptimamente, sin caer en la pedagogía venenosa que cree que la letra con sangre entra. 

A la larga, hacer las cosas porque tú quieres, compensa. Actuar con libertad genera resultados superiores que si te mueves por presiones externas.

Para dejarlo bien claro: hacer algo porque uno quiere no significa despreciar el dinero, ni el reconocimiento o trabajar por menos de lo que valen tus servicios. Significa que esas recompensas tienen su mérito, pero juegan un rol distinto porque no son lo único que te importa.

¿Cómo aumentar tu autonomía?

Sentimos que ‘mandamos sobre nuestra vida’ en la medida en que tenemos control sobre estas 4T's:

  • Tarea — Elegir a qué actividades nos dedicamos
  • Tiempo — Escoger cuándo hacemos nuestras tareas
  • Técnica — Decidir cómo hacer nuestro trabajo
  • Tribu — Establecer con quién colaboramos

Si te sientes atrapado o desmotivado repasa estas 4T's, identifica qué te falta y busca soluciones.

Y para ser realmente bueno en algo, ¿qué necesitas?

En primer lugar hace falta una condición previa: fluir.

Fluir significa que la dificultad de la tarea que tienes por delante está en su justa medida: no es tan fácil que te resulte aburrida, ni tan difícil que te agobie o te parezca imposible. Fluyes cuando el reto está a la altura de tu preparación actual. En estado de flujo, la actividad te absorbe; el tiempo pasa más deprisa, casi sin sentir.

Entrar en ese fluir una y otra vez es necesario para ser un maestro, pero no es suficiente. Se requieren otras tres cualidades más:

  1. Mentalidad adecuada — Comprender que cualquier destreza es infinitamente mejorable. Todo se puede hacer un poco mejor.
  2. Aguante — Estar dispuesto a esforzarse para adaptarse al reto, aprender y crecer. Estar dispuesto a pagar el precio: aceptar el dolor y la ansiedad que conlleva ser grande en algo.
  3. Deportividad — Más alto, más rápido, más lejos. Hablamos de humildad. Se trata de progresión, no de perfección. La perfección —como el horizonte— no está para ser alcanzada, sino para orientarnos y servirnos de inspiración y guía.

¿Para qué sirve un propósito y cómo se llega a tener uno?

Un propósito es simplemente una causa mayor y más duradera que nosotros mismos.

De serie, todos los seres vivos hacen cuanto está en su mano para sobrevivir. Solo los seres humanos, que saben que algún día han de morir, tienen una opción extra (no es obligatoria). ¿Cuál es ese ‘extra’ específicamente humano? Sencillamente que las personas pueden dar a su vida un sentido más hondo que la mera supervivencia.

Un propósito armoniza y da un contexto a nuestra autonomía y potenciales. Es decir, que podemos dar sentido a nuestra vida. Tenemos el poder de trabajar por algo que merece la pena (la esencia del amor). Cada uno decide qué legar a la humanidad para facilitar o dificultar su supervivencia, su crecimiento y su expresión libre, consciente y creativa.

¡Vivir es un arte, no una ciencia! 

Ser práctico no debe de estar reñido con hacer aquello que tiene sentido para ti. Por ejemplo, puedes ganar dinero con tu negocio y hacer de este mundo un lugar mejor. La productividad o la competitividad son compatibles con el honor, la belleza o la bondad.

¿Qué es más importante para una vida plena, el dinero (utilidad) o el propósito (finalidad)?

Un grupo de investigadores fueron a buscar la respuesta entre la población de universitarios. Algunos estudiantes tenían aspiraciones extrínsecas, como ser ricos o famosos. Otros las tenían intrínsecas, se proponían ayudar a otros a mejorar sus vidas, aprender y crecer.

Haciendo seguimiento dos años después de su graduación el grupo de motivación personal intrínseca, tenía menos ansiedad y menos depresión, mayor bienestar y satisfacción que cuando estaban en la universidad.

Los otros, de motivación personal extrínseca, no eran más felices. Peor aún, tenían más ansiedad, depresión y otros indicadores negativos a pesar de haber conseguido o estar realizando sus metas.

Creer que para ser feliz basta con tener metas puede llevarte por una vía de autodestrucción. No basta con tener metas, hace falta que tus metas tengan sentido.

El futuro pertenece a los que conecten con una mayor motivación que la recompensa o castigo. Para gozar de una vida más plena necesitas una motivación personal intrínseca. Ese tipo de motivación proviene de nuestro deseo profundo de dirigir nuestras vidas, expandir y aumentar nuestras destrezas y llevar una vida cargada de sentido.

Pon en marcha tu motivación 3.0 aplicando una o varias de estas ideas:

Estrategia #1: Fomenta un estado de flujo

Que tu reloj del móvil o de tu ordenador salte por azar en 30 momentos distintos. Cada vez que suene pregúntate qué estás haciendo, cómo te sientes y si te sientes fluir.

Anota tus respuestas y busca los patrones:

  • ¿En qué momentos te has sentido fluir? ¿En qué trabajabas? ¿Cómo lo hacías? ¿Con quién?
  • ¿Cómo podrías reestructurar tu día a día basándote en lo que has descubierto?
  • ¿Qué has averiguado sobre tu auténtica fuente de motivación intrínseca?

Estrategia #2: Hazte una gran pregunta

Para conectar con tu propósito imagina que una gran frase resumiera tu vida, ¿cuál sería?

Por ejemplo:

  1. Inventó un dispositivo que hizo la vida de los niños más amable.
  2. Fue un padre excepcional de 2 niños felices que se convirtieron en adultos sanos, libres y asombrosos.

Estrategia #3: Concreta tu propósito

Contesta en una sola frase a cada una de estas dos preguntas para resumir tu propósito:

  1. ¿Qué hace que te levantes cada mañana?
  2. ¿Qué te mantiene aún despierto a última hora de la noche?

Estrategia #4: Acércate 5 pasos a la maestría

Según el psicólogo Anders Ericsson una 'práctica deliberada' es la clave para llegar a ser un maestro. Estos son los pasos:

Paso 1: Recuerda que solo hay un objetivo: mejorar el desempeño. No hagas siempre lo mismo, haz cambios, fíjate metas nuevas y esfuérzate por llegar un poco más lejos cada vez.

Paso 2: Repetir, repetir y repetir. Un profesional del baloncesto no hace 10 tiros libres al final del entrenamiento; hace 500.

Paso 3: Busca feedback constantemente de alguien con criterio. Si no sabes qué estás haciendo mal, no sabrás que necesitas mejorar.

Paso 4: Focalízate sin piedad donde necesites ayuda. Tendrás que entrenar tus fortalezas y trabajar para reducir tus debilidades.

Paso 5: Asume que el proceso será física y mentalmente extenuante.  Esta es la razón por la cual pocos llegan a maestros en algo, pero es lo que hace a los maestros.

Ahora debería quedar claro por qué la motivación extrínseca es insuficiente. Simplemente, los palos y las zanahorias no bastan para estar a la altura de los retos actuales a la hora de organizar, pensar y hacer lo que hacemos.

Para saber más sobre este tema te recomiendo leer: La sorprendente verdad sobre qué nos motiva, de Daniel H. Pink

Es hora de abrazar una motivación personal más significativa. Los elementos esenciales para activar ese proceso de motivación 3.0 son los siguientes:

  1. Autonomía, impulsada por las 4T’s: Tarea, Tiempo, Técnica, Tribu
  2. Maestría, que requiere fluir y la mentalidad de un campeón
  3. Propósito, que supone expresar con libertad quién eres y contribuir a una causa en la que crees.

¿Quieres disfrutar de una vida plena? Suscríbete hoy a Fluenting, te sentirás bien. Recibirás ideas valiosas que te ayudarán a fluir en todas las áreas.

El post Motivación personal — Descubre la tuya (parte II) está disponible en: FLUENTING



source https://www.fluenting.com/motivacion-personal-ii

martes, 23 de octubre de 2018

Motivación personal — Descubre la tuya (parte I)

Se ha publicado de: www.fluenting.com

Desencadena tu auténtico poder: aprende a conectar con tu motivación para ganar en todas las facetas de tu vida. Te aguarda un mundo mejor que verás lleno de sentido y de posibilidades.

En este artículo descubrirás tres tipos de motivación. Sabrás cuál de ellas te abrirá las puertas de la felicidad y la productividad.

Conceptual image - way to freedom

Comprenderás también por qué las recompensas externas, como el reconocimiento o los premios, no son siempre la forma más eficaz de motivación para ti, para tu equipo o tus empleados.

Aprenderás a focalizar mejor que nunca todo tu potencial, como si fuera un láser. En primer lugar, encontrarás una causa significativa y duradera a la que contribuir. Luego, te fijarás unas metas acordes con lo que quieres conseguir. Finalmente, buscarás las palabras y las políticas que te den el apoyo necesario para lograr esas metas.

Hay un gran vacío entre lo que la ciencia sabe y lo que se hace hoy día para motivar. Los sistemas educativos, nuestro entorno laboral y la forma de tratar a nuestros hijos se centran en motivaciones externas. Sin embargo, la intimidación o los castigos y las recompensas no permiten un rendimiento óptimo de nuestro potencial.

Motivación 1.0, 2.0 y 3.0 —¿Cuál es la tuya?…

Motivación 1.0

50.000 años atrás la motivación del ser humano era simple: sobrevivir a las amenazas del entorno. Impedir que nos devorase un cocodrilo era la guía principal de nuestras motivaciones. Huir, luchar, comer, descansar y procrear eran las actividades fundamentales en aquel momento.

Durante años funcionó bien, pero conforme las sociedades crecieron y la necesidad de cooperación aumentó, surgió paulatinamente una nueva forma de operar...

Motivación 2.0

A parte de sobrevivir, también buscamos recompensas y queremos evitar el castigo.

Este sistema de motivación refuerza mediante el placer o el dolor el comportamiento que se desea ver.

Pero esta forma de motivar con el palo y la zanahoria ya no funciona tan bien como solía hacerlo. Deja de funcionar porque es incompatible con la evolución de las sociedades contemporáneas, sus empresas y el nuevo trabajador del conocimiento.

No es compatible en tres áreas en particular:

1. Cómo organizamos nuestras actividades
2. Cómo evaluamos lo que hacemos
3. Cómo hacemos lo que hacemos

La motivación 2.0 es incompatible con la forma de organizar nuestro trabajo porque muchos proyectos ya no son de código cerrado, para defender los intereses de un colectivo en competencia con los de otros. Hoy existen nuevos modelos de negocio y de colaboración más sinérgicos y abiertos.

Las iniciativas con afán de contribuir más que de competir, como los proyectos de código abierto, están triunfando. En estos proyectos, los trabajadores regalan su producto y no reciben recompensas externas por sus esfuerzos. Algunas de estas empresas cuentan con millones de usuarios contentos, por ejemplo:

  • El navegador Firefox, tiene 150 millones de usuarios.
  • Linux, creado por una legión de programadores no remunerados, da vida a uno de cada cuatro servidores corporativos.
  • Wikipedia cuenta con millones de artículos en más de 250 idiomas diferentes, todos ellos escritos por voluntarios no remunerados.

Como han demostrado varios académicos, estos proyectos de código abierto funcionan gracias a la motivación intrínseca, que depende de factores internos propios de cada individuo. Sin embargo, los viejos modelos de negocio confían en la motivación extrínseca; es decir, el palo y la zanahoria, que son iguales para todos.

Hacer las cosas por motivación personal te compensa y te da buena energía

Dos profesores del MIT y un consultor del prestigioso Boston Consulting Group realizaron una encuesta. Encontraron que la razón número uno por la que 684 desarrolladores de proyectos participaban en iniciativas de código abierto era por el gozo que produce la motivación intrínseca; es decir, por lo creativa que la persona se siente cuando está trabajando en el proyecto.

La motivación 2.0 asume, en gran medida, que somos robots racionales que maximizan zanahorias y otras riquezas. Pero ya ni siquiera la mayoría de economistas lo creen así.

Considera lo siguiente:

  • No ahorramos lo suficiente para la jubilación aunque racionalmente es una clara ventaja económica el hacerlo.
  • Nos apegamos a las malas inversiones más de lo que deberíamos, porque sentimos mucho más dolor por perder dinero que por ganar la misma cantidad de dinero.

No somos tan racionales como pensábamos. Incontables estudios han demostrado que los seres humanos no siempre nos comportamos racionalmente por nuestro propio interés (ver, por ejemplo, Las Trampas del Deseo, de Dan Ariely).

Tampoco tenemos todos el mismo tipo de ocupación. Algunos aún tienen trabajos rutinarios que no les ofrecen un gran estímulo y que otros les dirigen. Pero un número creciente de personas gestionan su propia labor. Tienen trabajos complejos, interesantes y que les suponen un desafío constante.

El trabajo ya no es tan algorítmico, se ha vuelto heurístico (iterativo, experimental). El trabajo robótico está amenazado de muerte por el despido tecnológico. El futuro pertenece al trabajo creativo, tan lleno de posibilidades como escribir un libro, diseñar un antibiótico o crear una campaña de marketing, por ejemplo.

Los trabajos algorítmicos, como el de cajero de una cadena de supermercados, están disminuyendo.

Investigadores como Teresa Amabile, de la Harvard Business School, han encontrado que las recompensas y castigos externos funcionan bien con los trabajos algorítmicos. Pero pueden ser devastadores en trabajos heurísticos, donde la motivación extrínseca puede impedir la creatividad necesaria para inventar algo nuevo.

Las empresas necesitan personas automotivadas que tengan pasión por su trabajo porque los costes de seguimiento y control de un empleado que se aburre son enormes.

Nadie gestiona a los colaboradores de Wikipedia, nadie se sienta a fijar incentivos para motivarlos. Esos costes se los ahorran y quedan para incentivar los trabajos pesados que casi nadie disfruta haciendo y que precisan de supervisión. Los puestos más interesantes son para los trabajadores del conocimiento que requieren de más autonomía y de mayor iniciativa personal.

¿Cuáles son los tres elementos esenciales que impulsan la motivación 3.0?

Las tres fuerzas que conducen a una motivación personal intrínseca son:

  1. Autonomía — el deseo de dirigir nuestras propias vidas y nuestro trabajo.
  2. Maestría — el impulso de ser cada vez mejor en algo que realmente importa.
  3. Propósito — el anhelo de hacer algo que contribuya a una causa más grande que nosotros mismos.

En "Motivación personal — (parte II)" te hablaré más detalladamente de estos 3 elementos. Sabrás qué es más importante para una vida plena ¿el dinero (utilidad) o el propósito (finalidad)? Y descubrirás algunas estrategias para poner en marcha las ideas que compartiré contigo.

Suscríbete totalmente gratis a Fluenting para conectar con tus pasiones. Apúntate ahora y recibirás buenas ideas que te ayudarán a disfrutar de una vida más plena.

El blog post Motivación personal — Descubre la tuya (parte I) se ha publicado de: fluenting



source https://www.fluenting.com/motivacion-personal

Motivación personal — Descubre la tuya (parte I)

Se ha publicado de: www.fluenting.com

Desencadena tu auténtico poder: aprende a conectar con tu motivación para ganar en todas las facetas de tu vida. Te aguarda un mundo mejor que verás lleno de sentido y de posibilidades.

En este artículo descubrirás tres tipos de motivación. Sabrás cuál de ellas te abrirá las puertas de la felicidad y la productividad.

Conceptual image - way to freedom

Comprenderás también por qué las recompensas externas, como el reconocimiento o los premios, no son siempre la forma más eficaz de motivación para ti, para tu equipo o tus empleados.

Aprenderás a focalizar mejor que nunca todo tu potencial, como si fuera un láser. En primer lugar, encontrarás una causa significativa y duradera a la que contribuir. Luego, te fijarás unas metas acordes con lo que quieres conseguir. Finalmente, buscarás las palabras y las políticas que te den el apoyo necesario para lograr esas metas.

Hay un gran vacío entre lo que la ciencia sabe y lo que se hace hoy día para motivar. Los sistemas educativos, nuestro entorno laboral y la forma de tratar a nuestros hijos se centran en motivaciones externas. Sin embargo, la intimidación o los castigos y las recompensas no permiten un rendimiento óptimo de nuestro potencial.

Motivación 1.0, 2.0 y 3.0 —¿Cuál es la tuya?…

Motivación 1.0

50.000 años atrás la motivación del ser humano era simple: sobrevivir a las amenazas del entorno. Impedir que nos devorase un cocodrilo era la guía principal de nuestras motivaciones. Huir, luchar, comer, descansar y procrear eran las actividades fundamentales en aquel momento.

Durante años funcionó bien, pero conforme las sociedades crecieron y la necesidad de cooperación aumentó, surgió paulatinamente una nueva forma de operar...

Motivación 2.0

A parte de sobrevivir, también buscamos recompensas y queremos evitar el castigo.

Este sistema de motivación refuerza mediante el placer o el dolor el comportamiento que se desea ver.

Pero esta forma de motivar con el palo y la zanahoria ya no funciona tan bien como solía hacerlo. Deja de funcionar porque es incompatible con la evolución de las sociedades contemporáneas, sus empresas y el nuevo trabajador del conocimiento.

No es compatible en tres áreas en particular:

1. Cómo organizamos nuestras actividades
2. Cómo evaluamos lo que hacemos
3. Cómo hacemos lo que hacemos

La motivación 2.0 es incompatible con la forma de organizar nuestro trabajo porque muchos proyectos ya no son de código cerrado, para defender los intereses de un colectivo en competencia con los de otros. Hoy existen nuevos modelos de negocio y de colaboración más sinérgicos y abiertos.

Las iniciativas con afán de contribuir más que de competir, como los proyectos de código abierto, están triunfando. En estos proyectos, los trabajadores regalan su producto y no reciben recompensas externas por sus esfuerzos. Algunas de estas empresas cuentan con millones de usuarios contentos, por ejemplo:

  • El navegador Firefox, tiene 150 millones de usuarios.
  • Linux, creado por una legión de programadores no remunerados, da vida a uno de cada cuatro servidores corporativos.
  • Wikipedia cuenta con millones de artículos en más de 250 idiomas diferentes, todos ellos escritos por voluntarios no remunerados.

Como han demostrado varios académicos, estos proyectos de código abierto funcionan gracias a la motivación intrínseca, que depende de factores internos propios de cada individuo. Sin embargo, los viejos modelos de negocio confían en la motivación extrínseca; es decir, el palo y la zanahoria, que son iguales para todos.

Hacer las cosas por motivación personal te compensa y te da buena energía

Dos profesores del MIT y un consultor del prestigioso Boston Consulting Group realizaron una encuesta. Encontraron que la razón número uno por la que 684 desarrolladores de proyectos participaban en iniciativas de código abierto era por el gozo que produce la motivación intrínseca; es decir, por lo creativa que la persona se siente cuando está trabajando en el proyecto.

La motivación 2.0 asume, en gran medida, que somos robots racionales que maximizan zanahorias y otras riquezas. Pero ya ni siquiera la mayoría de economistas lo creen así.

Considera lo siguiente:

  • No ahorramos lo suficiente para la jubilación aunque racionalmente es una clara ventaja económica el hacerlo.
  • Nos apegamos a las malas inversiones más de lo que deberíamos, porque sentimos mucho más dolor por perder dinero que por ganar la misma cantidad de dinero.

No somos tan racionales como pensábamos. Incontables estudios han demostrado que los seres humanos no siempre nos comportamos racionalmente por nuestro propio interés (ver, por ejemplo, Las Trampas del Deseo, de Dan Ariely).

Tampoco tenemos todos el mismo tipo de ocupación. Algunos aún tienen trabajos rutinarios que no les ofrecen un gran estímulo y que otros les dirigen. Pero un número creciente de personas gestionan su propia labor. Tienen trabajos complejos, interesantes y que les suponen un desafío constante.

El trabajo ya no es tan algorítmico, se ha vuelto heurístico (iterativo, experimental). El trabajo robótico está amenazado de muerte por el despido tecnológico. El futuro pertenece al trabajo creativo, tan lleno de posibilidades como escribir un libro, diseñar un antibiótico o crear una campaña de marketing, por ejemplo.

Los trabajos algorítmicos, como el de cajero de una cadena de supermercados, están disminuyendo.

Investigadores como Teresa Amabile, de la Harvard Business School, han encontrado que las recompensas y castigos externos funcionan bien con los trabajos algorítmicos. Pero pueden ser devastadores en trabajos heurísticos, donde la motivación extrínseca puede impedir la creatividad necesaria para inventar algo nuevo.

Las empresas necesitan personas automotivadas que tengan pasión por su trabajo porque los costes de seguimiento y control de un empleado que se aburre son enormes.

Nadie gestiona a los colaboradores de Wikipedia, nadie se sienta a fijar incentivos para motivarlos. Esos costes se los ahorran y quedan para incentivar los trabajos pesados que casi nadie disfruta haciendo y que precisan de supervisión. Los puestos más interesantes son para los trabajadores del conocimiento que requieren de más autonomía y de mayor iniciativa personal.

¿Cuáles son los tres elementos esenciales que impulsan la motivación 3.0?

Las tres fuerzas que conducen a una motivación personal intrínseca son:

  1. Autonomía — el deseo de dirigir nuestras propias vidas y nuestro trabajo.
  2. Maestría — el impulso de ser cada vez mejor en algo que realmente importa.
  3. Propósito — el anhelo de hacer algo que contribuya a una causa más grande que nosotros mismos.

En "Motivación personal — (parte II)" te hablaré más detalladamente de estos 3 elementos. Sabrás qué es más importante para una vida plena ¿el dinero (utilidad) o el propósito (finalidad)? Y descubrirás algunas estrategias para poner en marcha las ideas que compartiré contigo.

Suscríbete totalmente gratis a Fluenting para conectar con tus pasiones. Apúntate ahora y recibirás buenas ideas que te ayudarán a disfrutar de una vida más plena.

El blog post Motivación personal — Descubre la tuya (parte I) se ha publicado de: fluenting

lunes, 22 de octubre de 2018

Cómo gané confianza tirándome desde 20 metros

Originalmente publicado en: FLUENTING

Suelo ir a Toledo a visitar a mi hermana. En una de estas excursiones, estábamos dando un paseo por el casco histórico cuando vimos una tirolina que cruzaba a lo ancho del río Tajo.

— ¡Vamos a tirarnos! —dijo ella.

Miré hacia abajo desde el puente de San Martín. Después miré al frente y vi el cable que colgaba a 20 metros de altura…

— Otro día —respondí escondiendo mi nerviosismo— jaja…

En ese momento no me tiré, pero sentí ganas de vencer ese temor y superarme a mí misma. Estuve a punto de no hacerlo, pero me dirigí a mi marido y a mi hermana y les dije:

— La próxima vez que venga a Toledo, me tiro.

La aventura de superar obstáculos

Tardé bastante en volver, pero en mi siguiente viaje a Toledo, sabía que alguien sacaría la conversación, así que me adelanté:

—¡Mañana voy a tirarme por la tirolina!

Mi marido me animó a hacerlo y mi hermana me dijo que ella también se apuntaba al sarao. Así que al día siguiente nos acercamos al puente de San Martín.

Estaba haciendo fila para tirarme con el arnés y el casco puesto cuando un hombre, que estaba a punto de lanzarse, se arrepintió en el último momento y se dio media vuelta. Me afectó ver cómo aquel pedazo de tío se asustaba, daba media vuelta y corría. Tuve una enorme tentación de hacer lo mismo, pero me mantuve firme en mi decisión.

Por fin era mi turno. Estaba al borde del precipicio. El monitor me notó tan nerviosa que bromeó para tranquilizarme:

—Tenías que haberte tomado un vinito antes de venir
—Jajaja… Sí… Tenía que haberme tomado la botella entera —le dije, aunque casi nunca bebo alcohol.

El paso decisivo

En ese momento fui consciente de todos mis condicionamientos pasados. No pensé que iba a sentir tanto miedo hasta que llegó ese momento. Me di cuenta de que todas las voces de mi pasado habían vuelto a mi mente justo en ese momento: “¡Cuidado, no lo hagas, que te vas a hacer daño!” “¡No te subas, que es peligroso!”, etc…

—Cuando quieras puedes tirarte —dijo el monitor
—Como no me empujes tú, yo no me tiro —le respondí con el corazón a mil.
—No. Tú solo saca un pie y verás. Puedes hacerlo.

Estaba claro que el monitor no iba a tirarme. Solo yo podía hacerlo. Tenía en mis manos la posibilidad de lanzarme o de echarme atrás, como había hecho el hombre de antes. Respiré hondo y recordé por qué estaba allí. Quería demostrarme a mí misma que podía hacerlo, quería cumplir mi palabra. En el fondo, sabía que era capaz de superar ese obstáculo y conseguir lo que me había propuesto. Querer es poder.

Además, recordé un consejo de Diego:

Algunas veces viene bien ser un poco miope. Focaliza la atención en lo relevante, no te distraigas con lo que te aleja de tu meta. Céntrate sólo en tu siguiente paso.

Recordando esto, me enfoqué solo en mi pierna izquierda. La levanté lentamente hasta que mi pie estaba ya en el aire, fuera de la pasarela. De repente y por la fuerza de la gravedad, el arnés tiró de mí y cuando me quise dar cuenta:

—¡Aaaaaaaaaaaaaahhhhh!

Ya no había vuelta atrás

Abrí los ojos y me vi flotando sobre el río Tajo, volando sobre los árboles, me sentí libre como un pájaro. Las vistas eran alucinantes. La altura, que tanto me había asustado hasta ese momento, ya no era un impedimento para mí.

“Ya está hecho. Lo he logrado” —pensaba— ¡esto es la caña!

—¡Yujuuuuuuuuuuuuuu!

Al llegar a la otra orilla del Tajo me temblaban tanto las piernas que parecía un flan. Tenía la adrenalina por las nubes, pero no podía parar de sonreír.

Lo que realmente gané de aquella aventura

Una vez que la adrenalina volvió a su sitio reflexioné sobre lo que había supuesto para mí tirarme al vacío. De repente, me sentía capaz de conseguir muchas otras cosas. Me di cuenta de que el paso más difícil de superar es aquel en el que ya no hay marcha atrás. En el caso de la tirolina, el paso más complicado para mí fue sacar el pie fuera de la pasarela. En ese punto es cuando tienes que vencer todas tus limitaciones anteriores, confiar en ti mismo y dar un paso en la dirección correcta.

Cómo gané confianza tirándome desde 20 metros fue originalmente visto en: Revista Fluenting



source https://www.fluenting.com/ganar-confianza-tirolina