sábado, 6 de febrero de 2021

Cómo ser más auténtico y disfrutar tu vida— (Parte II)

Inicialmente escrito para: Revista Fluenting

En la parte I, te comenté algunas claves para ser más auténtico. Además descubriste:

  • Qué hacer cuando tu vida no te llena
  • Cómo tomar decisiones que te llevan a buen puerto
  • Cómo seguir tu propia senda en la vida

Hoy te ayudaré a encontrar y disfrutar tu propio camino.

No ignores tu propia historia

Interpreta los acontecimientos clave que marcaron tu vida. Así evitarás repetir los errores del pasado. Esta es una tarea que muchas personas prefieren ignorar por miedo a revivir el pasado.

Los que ignoran su propia historia se condenan a sí mismos a darse contra la misma piedra. Y peor aún, cargan sobre sus hijos la hipoteca por no haber hecho los deberes.

Si quieres experimentar una mayor satisfacción personal tendrás que aceptar primero, y superar después, las hipotecas heredadas, los errores y las carencias del pasado. Para ello necesitarás decisión y coraje. Esfuérzate por percibir las cosas tal cual son ahora.

Acepta la vida en toda su dimensión sin rechazar lo que no te gusta. Toda moneda tiene su cara y su cruz; sin una de estas caras sería falsa y de nada valdría.

Párate dos o tres tardes a describir en papel las 5 experiencias que han tenido más peso en tu vida. Identifica los patrones que se repiten en tu historia y conecta los acontecimientos clave de tu vida. Pregúntate…
¿Adónde apunta todo esto? ¿Qué mensaje positivo podría sacar?

Ten la valentía de ver tu vida con perspectiva. Busca inspiración en ella. Descubre tus raíces. Comparte esas historias con otras personas, si lo consideras oportuno. Transmíteles tus valores, tus inquietudes y date a conocer ayudando a los demás a entender qué es importante para ti y qué te propones.

Levántate y anda. No estás muerto en vida

Te sientes muerto en vida cuando tienes que sepultar tu verdadero ser; cuando sientes que para satisfacer alguna de tus necesidades, no tienes otro remedio que fingir; cuando no te paras a entender quién eres, cuáles son tus orígenes y qué es importante para ti; cuando te dejas llevar por el viento, sin goce, ni propósito, ni destino alguno; cuando te sientes descentrado, indeciso y actúas desde el miedo; cuando te escondes en tus actos porque temes lo que otros pueden pensar lo qué dirás o qué harás.

Cuando eres más tú mismo y tienes claridad, tomas mejores decisiones a pesar de los riesgos; tus acciones son más genuinas a pesar de las consecuencias.

Postergar las decisiones o no decidir es una decisión pasiva. La pasividad es lo más parecido a la muerte en vida. Una piedra o un tronco a la deriva no deciden, reaccionan ante los golpazos. Decidir te da vida y refleja tu poder humano.

Evadirte o comerte lo que te preocupa o te duele te conduce a un hábito perdedor. Tampoco se gana mucho haciendo el bestia, es decir, cuando descargas impulsivamente tu frustración o tu agobio sobre otros. La única salida viable es poner más conciencia.

Haz lo posible por identificar qué necesitas realmente y qué es lo correcto en esta situación. Es importante esforzarse por tomar decisiones constructivas que mejoren tu vida y la de los demás.

Busca a tus héroes

La violencia es el plato del día. No es noticia si no sangra o chilla. El miedo y la intimidación son una forma de control. Pero tú puedes elegir y comer a la carta. ¿Quiénes son tus héroes? ¿Cuáles son tus modelos humanos favoritos? Tu imaginación se nutre de lo que percibes. No le des comida basura.

Inspírate en tus héroes, destierra la desilusión y fortalece tu actitud. Sumérgete en biografías inspiradoras y películas que estimulen tus mejores sentimientos. Te ayudarán a salir del descontento y la desesperanza. También te animarán a apuntar más alto y con más resolución.

Puedes aprender mucho, tanto de tus héroes como de tus antihéroes. Identifica tus valores vitales. ¿Por qué son importantes para ti? Cuando los tengas claros, te impulsarán a defender tu vida y tu libertad de toda forma de tiranía.

Encuentra un porqué y aparecerá el cómo

Las razones por las que haces las cosas son más importantes, incluso, que tus aspiraciones y tus sueños.

Todos los héroes demuestran coraje. Pero, ¿quién puede tener coraje sin un porqué? Y quién no encuentra el valor cuando la causa es digna. ¿Qué padre, por mucho que tema al océano embravecido, no se lanzaría al rescate de su hija pequeña cuando se la quiere tragar la mar?

Si tu motivación es fuerte, el compromiso con tus metas y con la vida que quieres también lo será. Conecta con un gran porqué y tendrás la mitad del camino hecho.

La idea de libertad es muy atractiva para todos, pero ¿por qué y para qué quieres ser libre? Esa es la pregunta importante. ¿Qué piensas hacer con tu libertad? ¿Por qué quieres conseguir lo que te propones?

El cuerpo no sigue a la cabeza, sino al corazón. Para llegar a tu destino, lanza tu corazón por encima de tus obstáculos y el resto de tu cuerpo le seguirá. ¿Qué más quieres que no tengas ya? ¿Por qué es tan importante para ti? Como un niño, pregúntate por qué una y otra vez, indaga en tus argumentos. ¿Te convencen? Profundiza en la razón de ser de tus propósitos. Encontrarás verdadera energía para financiar tus proyectos vitales.

Aprende a conducir y lleva tu vida donde quieras

Si sientes que nunca tienes la vida que quieres, quizá venías de un lugar mucho más oscuro y abismal de lo que creías. Tal vez has hecho más de lo que crees y tienes más de lo que piensas. Mira hacia atrás y aprecia lo mucho que has recorrido. Cada uno de nosotros cumple una función vital. Tu vida no es en vano. Apréciala por un instante.

El liderazgo es la capacidad de conducir tu vida y contribuir a un mundo mejor para ti y para la gente. Es un factor clave en tu viaje a nuevos horizontes personales.

Pretender que otras personas se hagan responsables de tu vida, cuando ya no eres un crío, te hará sentir impotente. Evadir los problemas conduce al estrés crónico, al aislamiento y a ser cada vez menos capaz de gestionar los retos de la vida. No demores la acción ni eludas el riesgo de conducir tu vida. Tal vez puedas culpar a otros de tus penas, pero estarás atrapado en un ‘Fórmula 1’ que no puedes llevar por ti mismo a ninguna parte.

Otro gran peligro al volante es perderle el respeto a la carretera y a los demás. Ir por la vida descontrolado significa dar dos pasos adelante y otros dos atrás. Por supuesto, si hay dificultades irás cuesta abajo, por pura comodidad. Del mismo modo, conducir como un loco ‘tu Fórmula 1’ porque te sube la adrenalina, acabará provocando accidentes, rompiendo el coche y destrozando el viaje a todos.

Tómatelo con calma. Cuando en tu vida tengas que ir a 20 km/h., no vayas a 80 km/h. Si vas demasiado deprisa puede que nunca llegues a tu destino o que asistas a tu funeral antes de tiempo. Mira bien desde qué lugar comienzas realmente el viaje a tus sueños y hacia dónde vas. A veces uno tarda mucho en llegar a su destino porque en realidad no partía desde donde creía.

¿Por qué no te paras ahora un momento a apreciar simplemente que estás vivo? Celebra también los brotes verdes, por pequeños que sean. No te sabotees despreciando tus logros. Siente placer por cada cosita que hagas aproximadamente bien, que te acerque a tus metas o que te guste. Repón las fuerzas; te ayudará a continuar tu camino.

Quiero felicitarte por llegar hasta aquí. Te aplaudo por tener el coraje de ir a por tus sueños, por muy cerca o muy lejos que puedan estar. Gracias por ser tan raro y no rendirte en tu afán de ser y vivir mejor.

Suscríbete gratis a Fluenting y recibe ideas inspiradoras que te ayudarán a disfrutar de una vida más auténtica.

(*) Nota: Este artículo ha sido extraído del libro de Diego Dalvera "Llegar a Todo —Cómo Fluir en Todas las Áreas de la Vida". Puedes comprarlo aquí.

El anterior blog post Cómo ser más auténtico y disfrutar tu vida— (Parte II) fue primero escrito para: fluenting



source https://www.fluenting.com/mas-autentico-disfrutar-vida-parte-ii

viernes, 5 de febrero de 2021

Cómo ser más auténtico y disfrutar tu vida— (Parte I)

Disponible en: https://www.fluenting.com/

¿Te acuerdas de ‘Matrix’? Neo tenía la sensación de estar viviendo una especie de farsa. Sentía que algo no iba del todo bien en su realidad. Llevaba una doble vida: por las mañanas fingía ser como los demás, un trabajador normal y corriente; por las tardes intentaba averiguar qué era Matrix, con la esperanza de encontrar una respuesta.

Vive tu propia vida, no la de otro

Cuando uno sacrifica aspectos importantes de su vida por motivos de trabajo, familiares o, simplemente para encajar, suele llevar su vida con cierta desesperación. Es inevitable.

No sé tú, pero yo me he sentido desbordado muchas veces. Pretendiendo llegar a todo, sin querer soltar nada. Fingiendo estar ahí para los demás, viviendo el día a día como si ya supiera exactamente quién soy y lo que quiero, perdido como un nómada en busca de sus raíces.

Mi vida empezó a fluir una vez que aclaré lo que realmente era importante para mí y aprendí a respetarlo. El viaje a esa vida más plena y auténtica continúa. Ahora la aventura es más emocionante, el propósito está más claro, las decisiones son más fáciles y lo fundamentos de mi vida están mejor asentados.

Quiero decirte que tienes potencial suficiente para conseguir que tu vida fluya. Disfrutar de una vida más satisfactoria conlleva entender lo que necesitas.

¿Sabes ya lo que realmente quieres en tu vida? Sé sincero contigo mismo. Te invito a que aclares lo que deseas y busques constantemente formas de ganar en todas las áreas de tu vida. No sacrifiques unas a costa de otras. Así podrás encaminarte a un futuro más prometedor.

¿Lo que haces no te llena?

¿Cuando estás en casa o con tu jefe no eres del todo tú? Tal vez querrías decirle a tus seres queridos todo lo que piensas, pero te preocupan las consecuencias y no saber exactamente cómo hacerlo.

La claridad es poder y la necesitarás para avanzar sin temor. Cuando no ves bien, te puedes dar un golpazo, ir en dirección contraria a tu destino o acabar tirando piedras contra tu propio tejado.

Si no estás satisfecho con tu vida, es hora de cambiar las cosas. Si algo no va bien, no cierres los ojos. A largo plazo no funciona (y suele generar culpa y resentimiento).

Para hacer tu vida y no la de otro, averigua lo que de verdad te importa y cómo puedes conseguirlo. Comprométete con esa búsqueda y hallarás la respuesta.

Elige una vida que te llene más

Tomamos decisiones por el mero hecho de estar vivos. Las decisiones que llevamos a término revelan más que ninguna otra cosa quienes somos. El economista de la conducta Dan Ariely, autor de Las Trampas del Deseo, muestra cómo nuestras decisiones tienden a ser mucho más irracionales de lo que pensamos por el peso de nuestra percepción y nuestras emociones.

Tus decisiones revelan quién eres. Habrás oído aquello de que “por sus frutos los conoceréis”. Todo fruto y todo acto viene precedido por una decisión que nace del corazón (emocional), que incorpora tus experiencias pasadas, tus percepciones y tus criterios.

Deja que tus valores sean tu guía de viaje y el suelo que pisas. Alinea lo que haces con tus valores y, poco a poco, tus resultados serán más significativos. Para aprender a decidir mejor, presta atención a las consecuencias de tus decisiones. Así llegarás antes a mejor puerto, afinarás tu intuición y, por tanto, la calidad de tus corazonadas.

Recuerda que una vida entera se puede ir al retrete por tomar malas decisiones. Pondré un ejemplo extremo:

Pedro, un tío estupendo con dos carreras y tres hijos, bebe un pelín de más el sábado por la noche en una reunión de amigos. Aunque no le parece bien del todo decide, en un exceso de confianza y de imprudencia, coger el coche un poco achispado, porque no quiere gastarse en un taxi, que es muy caro. Después de atropellar a un niño minutos más tarde, esa (estúpida) decisión habrá sido la más cara de su vida, le convertirá en un criminal y hará desgraciadas a su familia y a la del niño.

Las decisiones, meditadas o no, dan forma a tu vida. Lo que haces es fruto de una decisión previa. No siempre somos conscientes de todas las motivaciones que nos llevan a actuar de un modo u otro. Para que tu corazón y tu cabeza trabajen juntos en tus resoluciones, esfuérzate por aclarar quién eres. Piensa dónde quieres llegar y por qué, cuáles son tus metas y cómo harás ese viaje.

Sé auténtico

Intentar manipular a los demás o querer caer bien a todos es una receta infalible para la infelicidad. No basta con que tengas más claro lo que importa. Si no actúas conforme a tus valores no estarás a gusto en tu propia piel, o acabarás justificando todo lo que hagas.

¿Qué puedes hacer para ser más tú?

Siéntate en silencio tranquilamente un rato cada día, sin hacer otra cosa. Aclara tus prioridades. Define lo que te propones conseguir y por qué. Después busca formas creativas de expresión. Incluso puedes empezar a escribir, pintar o tocar algún instrumento.

Alinéate con tus valores y te sentirás más a gusto. Observa tus hábitos actuales y destruye creativamente los que ya no te sirven. Los rituales que incorpores te pondrán rumbo a un destino. Si quieres llegar a todo y disfrutar de más armonía en tu vida, cuida y afina tus rituales.

Si necesitas cambiar un hábito, ten preparado otro para reemplazarlo. Empieza poco a poco y celebra los avances.

Sigue tu propia senda. La reconocerás porque te permite descubrir y reflejar tu verdadero ser. Asegúrate de que tus acciones se alinean con tus valores y tus metas. Muchas veces no podemos cambiar el camino que nos toca andar, pero podemos aprender a caminarlo mejor, con más alegría, con una intención más clara y dejando una huella útil para nuestros semejantes.

No te pierdas “Cómo ser más auténtico y disfrutar tu vida — (parte II)”. Te ayudará a encontrar y disfrutar tu propio camino.

(*) Nota: Este artículo ha sido extraído del libro de Diego Dalvera "Llegar a Todo —Cómo Fluir en Todas las Áreas de la Vida". Puedes comprarlo aquí.

El anterior artículo Cómo ser más auténtico y disfrutar tu vida— (Parte I) es cortesía de: Revista Fluenting



source https://www.fluenting.com/mas-autentico-disfrutar-vida-parte-i

jueves, 4 de febrero de 2021

Motivación personal — Descubre la tuya (parte II)

Disponible en: Diego Dalvera

Continuamos con la motivación personal. En la parte I, te hablé de tres tipos de motivación.

Te comenté que los factores clave de una motivación intrínseca son...

  1. Autonomía — el deseo de dirigir tu propia vida y tu trabajo.
  2. Maestría — el impulso de ser mejor en algo que importa.
  3. Propósito — el anhelo de hacer algo que contribuya a una causa más grande que tú mismo

La motivación extrínseca (1.0 y 2.0) se alimenta de nuestros instintos.

Nuestros comportamientos indican si la motivación es externa o interna. La motivación extrínseca funciona porque todos estamos diseñados para sobrevivir, evitar el dolor y perseguir el placer. Nacemos con un sistema nervioso capaz de aprender a base de amenazas de muerte, palos y zanahorias. Hasta aquí nada nuevo.

La motivación intrínseca es diferente.

No se nace con ella. Se aprende. Podemos movernos con una fuerza sin igual: nuestra voluntad. Gracias al desarrollo de nuestro sistema nervioso y del neocórtex, en lugar de ser esclavos de los instintos, tenemos margen para actuar libremente. Al menos mucho más que otros seres vivos.

Este libre albedrío permite comportamientos que no vienen de serie. Nuestra libertad es un ‘extra’ que amplía nuestra autonomía y adaptabilidad. Se ejercita haciendo las cosas a propósito (en lugar de sin querer, o porque te obligan). Esta flexibilidad es un potencial que nos sirve para superar las adversidades, ser diestros en lo que elijamos, aprender con alegría y pasión, sobrevivir y crecer óptimamente, sin caer en la pedagogía venenosa que cree que la letra con sangre entra. 

A la larga, hacer las cosas porque tú quieres, compensa. Actuar con libertad genera resultados superiores que si te mueves por presiones externas.

Para dejarlo bien claro: hacer algo porque uno quiere no significa despreciar el dinero, ni el reconocimiento o trabajar por menos de lo que valen tus servicios. Significa que esas recompensas tienen su mérito, pero juegan un rol distinto porque no son lo único que te importa.

¿Cómo aumentar tu autonomía?

Sentimos que ‘mandamos sobre nuestra vida’ en la medida en que tenemos control sobre estas 4T's:

  • Tarea — Elegir a qué actividades nos dedicamos
  • Tiempo — Escoger cuándo hacemos nuestras tareas
  • Técnica — Decidir cómo hacer nuestro trabajo
  • Tribu — Establecer con quién colaboramos

Si te sientes atrapado o desmotivado repasa estas 4T's, identifica qué te falta y busca soluciones.

Y para ser realmente bueno en algo, ¿qué necesitas?

En primer lugar hace falta una condición previa: fluir.

Fluir significa que la dificultad de la tarea que tienes por delante está en su justa medida: no es tan fácil que te resulte aburrida, ni tan difícil que te agobie o te parezca imposible. Fluyes cuando el reto está a la altura de tu preparación actual. En estado de flujo, la actividad te absorbe; el tiempo pasa más deprisa, casi sin sentir.

Entrar en ese fluir una y otra vez es necesario para ser un maestro, pero no es suficiente. Se requieren otras tres cualidades más:

  1. Mentalidad adecuada — Comprender que cualquier destreza es infinitamente mejorable. Todo se puede hacer un poco mejor.
  2. Aguante — Estar dispuesto a esforzarse para adaptarse al reto, aprender y crecer. Estar dispuesto a pagar el precio: aceptar el dolor y la ansiedad que conlleva ser grande en algo.
  3. Deportividad — Más alto, más rápido, más lejos. Hablamos de humildad. Se trata de progresión, no de perfección. La perfección —como el horizonte— no está para ser alcanzada, sino para orientarnos y servirnos de inspiración y guía.

¿Para qué sirve un propósito y cómo se llega a tener uno?

Un propósito es simplemente una causa mayor y más duradera que nosotros mismos.

De serie, todos los seres vivos hacen cuanto está en su mano para sobrevivir. Solo los seres humanos, que saben que algún día han de morir, tienen una opción extra (no es obligatoria). ¿Cuál es ese ‘extra’ específicamente humano? Sencillamente que las personas pueden dar a su vida un sentido más hondo que la mera supervivencia.

Un propósito armoniza y da un contexto a nuestra autonomía y potenciales. Es decir, que podemos dar sentido a nuestra vida. Tenemos el poder de trabajar por algo que merece la pena (la esencia del amor). Cada uno decide qué legar a la humanidad para facilitar o dificultar su supervivencia, su crecimiento y su expresión libre, consciente y creativa.

¡Vivir es un arte, no una ciencia! 

Ser práctico no debe de estar reñido con hacer aquello que tiene sentido para ti. Por ejemplo, puedes ganar dinero con tu negocio y hacer de este mundo un lugar mejor. La productividad o la competitividad son compatibles con el honor, la belleza o la bondad.

¿Qué es más importante para una vida plena, el dinero (utilidad) o el propósito (finalidad)?

Un grupo de investigadores fueron a buscar la respuesta entre la población de universitarios. Algunos estudiantes tenían aspiraciones extrínsecas, como ser ricos o famosos. Otros las tenían intrínsecas, se proponían ayudar a otros a mejorar sus vidas, aprender y crecer.

Haciendo seguimiento dos años después de su graduación el grupo de motivación personal intrínseca, tenía menos ansiedad y menos depresión, mayor bienestar y satisfacción que cuando estaban en la universidad.

Los otros, de motivación personal extrínseca, no eran más felices. Peor aún, tenían más ansiedad, depresión y otros indicadores negativos a pesar de haber conseguido o estar realizando sus metas.

Creer que para ser feliz basta con tener metas puede llevarte por una vía de autodestrucción. No basta con tener metas, hace falta que tus metas tengan sentido.

El futuro pertenece a los que conecten con una mayor motivación que la recompensa o castigo. Para gozar de una vida más plena necesitas una motivación personal intrínseca. Ese tipo de motivación personal proviene de nuestro deseo profundo de dirigir nuestras vidas, expandir y aumentar nuestras destrezas y llevar una vida cargada de sentido.

Plan de acción para desarrollar tu motivación personal

Pon en marcha tu motivación 3.0 aplicando una o varias de estas ideas:

Estrategia #1: Fomenta un estado de flujo

Por ejemplo, haz que el reloj de tu móvil o de tu ordenador salte por azar en 30 momentos distintos. Cada vez que suene pregúntate qué estás haciendo, cómo te sientes y si te sientes fluir.

Anota tus respuestas y busca los patrones:

  • ¿En qué momentos te has sentido fluir? ¿En qué trabajabas? ¿Cómo lo hacías? ¿Con quién?
  • ¿Cómo podrías reestructurar tu día a día basándote en lo que has descubierto?
  • ¿Qué has averiguado sobre tu auténtica fuente de motivación intrínseca?

Estrategia #2: Hazte una gran pregunta

Para conectar con tu propósito imagina que una gran frase resumiera tu vida, ¿cuál sería?

Por ejemplo:

  1. Inventó un dispositivo que hizo la vida de los enfermos del corazón más amable.
  2. Fue un padre excepcional de 2 niños felices que se convirtieron en adultos sanos, libres y asombrosos.

Estrategia #3: Concreta tu propósito

Contesta en una sola frase a cada una de estas dos preguntas para resumir tu propósito:

  1. ¿Qué hace que te levantes cada mañana?
  2. ¿Qué te mantiene aún despierto a última hora de la noche?

Estrategia #4: Acércate 5 pasos a la maestría

Según el psicólogo Anders Ericsson una 'práctica deliberada' es la clave para llegar a ser un maestro. Estos son los pasos:

Paso 1: Recuerda que solo hay un objetivo: mejorar el desempeño. Así que no hagas siempre lo mismo, haz cambios, fíjate metas nuevas y esfuérzate por llegar un poco más lejos cada vez.

Paso 2: Repetir, repetir y repetir. Un profesional del baloncesto no hace 10 tiros libres al final del entrenamiento; hace 500.

Paso 3: Busca feedback constantemente de alguien con criterio. Si no sabes qué estás haciendo mal, no sabrás que necesitas mejorar.

Paso 4: Focalízate sin piedad donde necesites ayuda. Tendrás que entrenar tus fortalezas y trabajar para reducir tus debilidades.

Paso 5: Asume que el proceso será física y mentalmente extenuante.  Por eso muy pocos llegan a maestros en algo, pero es lo que hace a los maestros.

Ahora debería quedar claro por qué la motivación extrínseca es insuficiente. Simplemente, los palos y las zanahorias no bastan para estar a la altura de los retos actuales a la hora de organizar, pensar y hacer lo que hacemos.

Para saber más sobre este tema te recomiendo leer: La sorprendente verdad sobre qué nos motiva, de Daniel H. Pink

Es hora de abrazar una motivación personal más significativa. Los elementos esenciales para activar ese proceso de motivación 3.0 son los siguientes:

  1. Autonomía, impulsada por las 4T’s: Tarea, Tiempo, Técnica, Tribu
  2. Maestría, que requiere fluir y la mentalidad de un campeón
  3. Propósito, que supone expresar con libertad quién eres y contribuir a una causa en la que crees.

(NOTA: Si de verdad quieres impulsar tu motivación y conectar con tu poder interior, prueba esto)

El anterior artículo Motivación personal — Descubre la tuya (parte II) está disponible en: FLUENTING impúlsate a una mayor calidad de vida



source https://www.fluenting.com/motivacion-personal-ii

miércoles, 3 de febrero de 2021

Motivación personal — Descubre la tuya (parte I)

Por cortesía de: https://www.fluenting.com

Desencadena tu auténtico poder: aprende a conectar con tu motivación para ganar en todas las facetas de tu vida. Te aguarda un mundo mejor que verás lleno de sentido y de posibilidades.

En este artículo descubrirás tres tipos de motivación. Sabrás cuál de ellas te abrirá las puertas de la felicidad y la productividad.

Conceptual image - way to freedom

Comprenderás también por qué las recompensas externas, como el reconocimiento o los premios, no son siempre la forma más eficaz de motivación para ti, para tu equipo o tus empleados.

Aprenderás a focalizar mejor que nunca todo tu potencial, como si fuera un láser. En primer lugar, encontrarás una causa significativa y duradera a la que contribuir. Luego, te fijarás unas metas acordes con lo que quieres conseguir. Finalmente, buscarás las palabras y las políticas que te den el apoyo necesario para lograr esas metas.

Hay un gran vacío entre lo que la ciencia sabe y lo que se hace hoy día para motivar. Los sistemas educativos, nuestro entorno laboral y la forma de tratar a nuestros hijos se centran en motivaciones externas. Sin embargo, la intimidación o los castigos y las recompensas no permiten un rendimiento óptimo de nuestro potencial.

Motivación 1.0, 2.0 y 3.0 —¿Cuál es la tuya?…

Motivación 1.0

50.000 años atrás la motivación del ser humano era simple: sobrevivir a las amenazas del entorno. Impedir que nos devorase un cocodrilo era la guía principal de nuestras motivaciones. Huir, luchar, comer, descansar y procrear eran las actividades fundamentales en aquel momento.

Durante años funcionó bien, pero conforme las sociedades crecieron y la necesidad de cooperación aumentó, surgió paulatinamente una nueva forma de operar...

Motivación 2.0

A parte de sobrevivir, también buscamos recompensas y queremos evitar el castigo.

Este sistema de motivación refuerza mediante el placer o el dolor el comportamiento que se desea ver.

Pero esta forma de motivar con el palo y la zanahoria ya no funciona tan bien como solía hacerlo. Deja de funcionar porque es incompatible con la evolución de las sociedades contemporáneas, sus empresas y el nuevo trabajador del conocimiento.

No es compatible en tres áreas en particular:

1. Cómo organizamos nuestras actividades
2. Cómo evaluamos lo que hacemos
3. Cómo hacemos lo que hacemos

La motivación 2.0 es incompatible con la forma de organizar nuestro trabajo porque muchos proyectos ya no son de código cerrado, para defender los intereses de un colectivo en competencia con los de otros. Hoy existen nuevos modelos de negocio y de colaboración más sinérgicos y abiertos.

Las iniciativas con afán de contribuir más que de competir, como los proyectos de código abierto, están triunfando. En estos proyectos, los trabajadores regalan su producto y no reciben recompensas externas por sus esfuerzos. Algunas de estas empresas cuentan con millones de usuarios contentos, por ejemplo:

  • El navegador Firefox, tiene 150 millones de usuarios.
  • Linux, creado por una legión de programadores no remunerados, da vida a uno de cada cuatro servidores corporativos.
  • Wikipedia cuenta con millones de artículos en más de 250 idiomas diferentes, todos ellos escritos por voluntarios no remunerados.

Como han demostrado varios académicos, estos proyectos de código abierto funcionan gracias a la motivación intrínseca, que depende de factores internos propios de cada individuo. Sin embargo, los viejos modelos de negocio confían en la motivación extrínseca; es decir, el palo y la zanahoria, que son iguales para todos.

Hacer las cosas por motivación personal te compensa y te da buena energía

Dos profesores del MIT y un consultor del prestigioso Boston Consulting Group realizaron una encuesta. Encontraron que la razón número uno por la que 684 desarrolladores de proyectos participaban en iniciativas de código abierto era por el gozo que produce la motivación intrínseca; es decir, por lo creativa que la persona se siente cuando está trabajando en el proyecto.

La motivación 2.0 asume, en gran medida, que somos robots racionales que maximizan zanahorias y otras riquezas. Pero ya ni siquiera la mayoría de economistas lo creen así.

Considera lo siguiente:

  • No ahorramos lo suficiente para la jubilación aunque racionalmente es una clara ventaja económica el hacerlo.
  • Nos apegamos a las malas inversiones más de lo que deberíamos, porque sentimos mucho más dolor por perder dinero que por ganar la misma cantidad de dinero.

No somos tan racionales como pensábamos. Incontables estudios han demostrado que los seres humanos no siempre nos comportamos racionalmente por nuestro propio interés (ver, por ejemplo, Las Trampas del Deseo, de Dan Ariely).

Tampoco tenemos todos el mismo tipo de ocupación. Algunos aún tienen trabajos rutinarios que no les ofrecen un gran estímulo y que otros les dirigen. Pero un número creciente de personas gestionan su propia labor. Tienen trabajos complejos, interesantes y que les suponen un desafío constante.

El trabajo ya no es tan algorítmico, se ha vuelto heurístico (iterativo, experimental). El trabajo robótico está amenazado de muerte por el despido tecnológico. El futuro pertenece al trabajo creativo, tan lleno de posibilidades como escribir un libro, diseñar un antibiótico o crear una campaña de marketing, por ejemplo.

Los trabajos algorítmicos, como el de cajero de una cadena de supermercados, están disminuyendo.

Investigadores como Teresa Amabile, de la Harvard Business School, han encontrado que las recompensas y castigos externos funcionan bien con los trabajos algorítmicos. Pero pueden ser devastadores en trabajos heurísticos, donde la motivación extrínseca puede impedir la creatividad necesaria para inventar algo nuevo.

Las empresas necesitan personas automotivadas que tengan pasión por su trabajo porque los costes de seguimiento y control de un empleado que se aburre son enormes.

Nadie gestiona a los colaboradores de Wikipedia, nadie se sienta a fijar incentivos para motivarlos. Esos costes se los ahorran y quedan para incentivar los trabajos pesados que casi nadie disfruta haciendo y que precisan de supervisión. Los puestos más interesantes son para los trabajadores del conocimiento que requieren de más autonomía y de mayor iniciativa personal.

¿Cuáles son los tres elementos esenciales que impulsan la motivación 3.0?

Las tres fuerzas que conducen a una motivación personal intrínseca son:

  1. Autonomía — el deseo de dirigir nuestras propias vidas y nuestro trabajo.
  2. Maestría — el impulso de ser cada vez mejor en algo que realmente importa.
  3. Propósito — el anhelo de hacer algo que contribuya a una causa más grande que nosotros mismos.

En "Motivación personal — (parte II)" te hablaré más detalladamente de estos 3 elementos. Sabrás qué es más importante para una vida plena ¿el dinero (utilidad) o el propósito (finalidad)? Y descubrirás algunas estrategias para poner en marcha las ideas que compartiré contigo.

(NOTA: Si de verdad quieres impulsar tu motivación y conectar con tu poder interior, prueba esto)

El post Motivación personal — Descubre la tuya (parte I) fue originalmente visto en: https://www.fluenting.com/



source https://www.fluenting.com/motivacion-personal

martes, 2 de febrero de 2021

Cómo gané confianza tirándome desde 20 metros

Originalmente escrito para: https://www.fluenting.com/

Suelo ir a Toledo a visitar a mi hermana. En una de estas excursiones, estábamos dando un paseo por el casco histórico cuando vimos una tirolina que cruzaba a lo ancho del río Tajo.

— ¡Vamos a tirarnos! —dijo ella.

Miré hacia abajo desde el puente de San Martín. Después miré al frente y vi el cable que colgaba a 20 metros de altura…

— Otro día —respondí escondiendo mi nerviosismo— jaja…

En ese momento no me tiré, pero sentí ganas de vencer ese temor y superarme a mí misma. Estuve a punto de no hacerlo, pero me dirigí a mi marido y a mi hermana y les dije:

— La próxima vez que venga a Toledo, me tiro.

La aventura de superar obstáculos

Tardé bastante en volver, pero en mi siguiente viaje a Toledo, sabía que alguien sacaría la conversación, así que me adelanté:

—¡Mañana voy a tirarme por la tirolina!

Mi marido me animó a hacerlo y mi hermana me dijo que ella también se apuntaba al sarao. Así que al día siguiente nos acercamos al puente de San Martín.

Estaba haciendo fila para tirarme con el arnés y el casco puesto cuando un hombre, que estaba a punto de lanzarse, se arrepintió en el último momento y se dio media vuelta. Me afectó ver cómo aquel pedazo de tío se asustaba, daba media vuelta y corría. Tuve una enorme tentación de hacer lo mismo, pero me mantuve firme en mi decisión.

Por fin era mi turno. Estaba al borde del precipicio. El monitor me notó tan nerviosa que bromeó para tranquilizarme:

—Tenías que haberte tomado un vinito antes de venir
—Jajaja… Sí… Tenía que haberme tomado la botella entera —le dije, aunque casi nunca bebo alcohol.

El paso decisivo

En ese momento fui consciente de todos mis condicionamientos pasados. No pensé que iba a sentir tanto miedo hasta que llegó ese momento. Me di cuenta de que todas las voces de mi pasado habían vuelto a mi mente justo en ese momento: “¡Cuidado, no lo hagas, que te vas a hacer daño!” “¡No te subas, que es peligroso!”, etc…

—Cuando quieras puedes tirarte —dijo el monitor
—Como no me empujes tú, yo no me tiro —le respondí con el corazón a mil.
—No. Tú solo saca un pie y verás. Puedes hacerlo.

Estaba claro que el monitor no iba a tirarme. Solo yo podía hacerlo. Tenía en mis manos la posibilidad de lanzarme o de echarme atrás, como había hecho el hombre de antes. Respiré hondo y recordé por qué estaba allí. Quería demostrarme a mí misma que podía hacerlo, quería cumplir mi palabra. En el fondo, sabía que era capaz de superar ese obstáculo y conseguir lo que me había propuesto. Querer es poder.

Además, recordé un consejo de Diego:

Algunas veces viene bien ser un poco miope. Focaliza la atención en lo relevante, no te distraigas con lo que te aleja de tu meta. Céntrate sólo en tu siguiente paso.

Recordando esto, me enfoqué solo en mi pierna izquierda. La levanté lentamente hasta que mi pie estaba ya en el aire, fuera de la pasarela. De repente y por la fuerza de la gravedad, el arnés tiró de mí y cuando me quise dar cuenta:

—¡Aaaaaaaaaaaaaahhhhh!

Ya no había vuelta atrás

Abrí los ojos y me vi flotando sobre el río Tajo, volando sobre los árboles, me sentí libre como un pájaro. Las vistas eran alucinantes. La altura, que tanto me había asustado hasta ese momento, ya no era un impedimento para mí.

“Ya está hecho. Lo he logrado” —pensaba— ¡esto es la caña!

—¡Yujuuuuuuuuuuuuuu!

Al llegar a la otra orilla del Tajo me temblaban tanto las piernas que parecía un flan. Tenía la adrenalina por las nubes, pero no podía parar de sonreír.

Lo que realmente gané de aquella aventura

Una vez que la adrenalina volvió a su sitio reflexioné sobre lo que había supuesto para mí tirarme al vacío. De repente, me sentía capaz de conseguir muchas otras cosas. Me di cuenta de que el paso más difícil de superar es aquel en el que ya no hay marcha atrás. En el caso de la tirolina, el paso más complicado para mí fue sacar el pie fuera de la pasarela. En ese punto es cuando tienes que vencer todas tus limitaciones anteriores, confiar en ti mismo y dar un paso en la dirección correcta.

Cómo gané confianza tirándome desde 20 metros se ha publicado de: FLUENTING impúlsate a una mayor calidad de vida



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lunes, 1 de febrero de 2021

Cómo encontré un método tonto para superar debilidades

Primero escrito para: https://www.fluenting.com

Aprendo mucho de mis clientes. Hoy te voy a hablar de Pedro. Tiene mil ilusiones, un gran corazón y trabaja hasta muy tarde. Su familia le echa un poco de menos. Quiere emprender su propio negocio y le sobra talento, pero él no lo sabe.

No terminó su carrera. Dejó ADE en tercer curso. Lleva la tienda de otro en un gran centro comercial. Él es el alma que la hace prosperar. Su sueldo está por encima de la media, pero no le pagan ni de lejos todo lo que su trabajo vale.

Pedro y yo nos conocemos hace cuatro meses. En un día se puede hacer relativamente poco. Para que empiecen a ocurrir ‘milagros’ hacen falta más. Nuestras sesiones de coaching estratégico le hacen ganar claridad y sus avances son notables. Pero a ninguno de los dos nos bastan estos resultados.

Total, que Pedro y yo nos hemos hecho buenos amigos porque resonamos. El otro día quedamos para tomar algo. Charlamos sobre sus retos y las metas que le preocupaban: pasar más tiempo con sus hijos, tener más autonomía, darle a su familia la vida que se merecen y contribuir más activamente a su proyecto de negocio, que lo tenía un poco estancado.

Como estábamos en otro contexto, más informal, le propuse una partidita de ajedrez, a ver qué pasaba. Me dijo que era malísimo, que a penas sabía cómo mover las piezas.

— ¡Genial! —le respondí yo—. Así te podré dar una buena paliza y pagas tú la ronda. Jeje…

Nos reímos los dos, saqué mi móvil y decimos jugar un rato al ajedrez mientras nos tomábamos unas birritas.

Mis clientes tienen sueños (y mucho talento escondido)…

Pedro es un tipo fenomenal. Un cacho de pan con ojos. Una de esas personas con las que me gusta trabajar (hace años que decidí ser selectivo —la agenda no me permite otra alternativa— solo tengo tiempo para los que resuenan conmigo y realmente quieren avanzar en sus metas.)

A veces desconfía de su talento y de su potencial, pero tiene coraje y persevera a pesar de los batacazos… Se cae, aprende y se levanta. Lo sigue intentando porque tiene fe en la vida. En el fondo es un crack —aunque él todavía no se lo cree.

Se estaba poniendo feo

Tenía miedo de que su jefe lo despidiese por cuatro perras conforme pasaran los años. Hace poco le han propuesto un traslado. Por el caríz que va tomando todo, y por las condiciones y la forma de planterle el traslado, se teme que pronto pase lo peor. Esto le está creando algunos dilemas. Ha decidido meterle más caña a su proyecto de negocio.

Pedro tiene alma de capitán

A Pedro no le gusta que su destino y el de su familia se encuentre en manos de otras personas.

Harto de que su jefe le mangoneara, sabía que para montar su propio negocio sin poner en peligro a los suyos necesitaba pensarlo bien y tener las cosas realmente claras.

Sus “experimentos” en Internet habían dado resultados muy pobres hasta el momento. Después de probar mil cosas, lo único que había logrado era sentirse desbordado y un poco más desmoralizado que cuando empezó.

A la segunda sesión Pedro ya sabía que para montar un negocio de éxito tenía que apoyarse en sus fortalezas y apostar por algo que le llenase. Si no se tomaba en serio su proyecto solo cambiaría una situación mala por otra peor.

Tenía claro lo que le gustaba y cuál era su visión. Pero no terminaba de concretar cómo podía hacerla realidad. Quería hacer mucho él solito en muy poco tiempo. Tanto abarcar le estaba quemando. Su nivel de autoexigencia le estaba pasando factura y sus resultados aún eran descorazonadores.

¿Hay jugadores natos de ajedrez?

Aunque el ajedrez no es mi fuerte ni me ha interesado nunca demasiado, mi intuición me decía que algo bueno podía salir de la experiencia. Con todos estos antecedentes y cinco sesiones de coaching a la espalda empezamos nuestra partida. La primera la gané por palizón. La segunda también y la cosa se ponía aburrida. Tenía fallos tontísimos. Le comía una pieza detrás de otra.

Le pedí que me comentara, conforme jugaba, en voz alta sus razonamientos. Cuando me explicó su estrategia me quedé boquiabierto. Era capaz de pensar qué piezas movería con 3 o 4 jugadas de antelación. Tenía clara su meta y qué haría para conseguirla.

Sus ideas eran mejores que las mías

Pero… ¿por qué perdía una y otra vez? Lo vi claro. Estaba tan orientado a ganar y tenía tanta ilusión y energía por llegar a buen puerto, que se olvidaba por completo de evaluar los riegos presentes.

—La jugada que quieres hacer es alucinante, Pedro. Pero no te has pispado de que con este peón te voy a comer el caballo con el que contabas para tu maravillosa estrategia.

Se vino abajo otra vez.

—Pedro, olvídate por un momento de ganar y dime qué harías tú para no perder al ajedrez

—Y yo que sé…

— ¡Deja el móvil un rato y piénsalo!

Pedro estaba tan acostumbrado a lidiar con los imprevistos y las agendas de los demás que se había vuelto un poco distraído. Su atención estaba en el móvil, en lo que iba a hacer mañana, en los problemas que tienen sus hijos, en el partido de fútbol de esta noche, en la chapuza que le ha salido en el fregadero de su casa, en el libro que tiene a medias y en los pedidos que esperaba recibir en su tienda ayer —por decirte solo unos cuantos…

—Vamos a ver… ¡Pon atención a mi pregunta y respóndeme en serio! No te vengas abajo, tío.

—Vale, vale. Lo que haría para no perder al ajedrez es… mirar cuáles de tus piezas amenazan a mis piezas más importantes.

— ¡Fenomenal! Dime qué piezas son las más importantes, en tu opinión.

—La reina, las dos torres y mis alfiles, creo.

Jugamos la siguiente partida, Pedro intentó proteger sus mejores piezas. Aun así, perdió. Cometió casi los mismos errores.

— ¿Qué crees que ha fallado en tu plan?

—No sé… —titubeó

—Venga hombre, ¿qué podría ser…? —le dije yo.

—¡Leche, es que no es tan fácil supervisar tantas piezas a la vez! Me despisto porque no tengo paciencia para estar dos horas mirando antes de mover.

—Comprendo. Si solo tuvieras que proteger una pieza, ¿cuál sería?

—Protegería a la reina —contestó Pedro.

Y de repente todo cambió...

—Me parece una idea estupenda… —le dije— La reina es una pieza clave.

Lo que sucedió después fue asombroso. Cuando Pedro se centró en proteger a su reina todo su juego mejoró. El cambio fue radical y el resultado espectacular. No solo se convirtió en un digno oponente, sino que me ganó claramente la partida. Sin trampa ni cartón. No me dejé ganar. Me ganó.

Nunca te avergüences de ser mejor que tus maestros…

Me quedé flipado con el resultado. Me sorprendió ver que Pedro casi se avergonzaba de haberme dado la del pulpo.

— ¡Enhorabuena, Pedro! Me has dejado a cuadros.

—Nada hombre, la suerte del principiante —dijo Pedro

—Ni de coña, le dije yo. ¿Cómo lo explicas?

—No sé. Igual resulta que la clave es hacer menos cosas, pero más importantes.

— ¿Crees que podrías aplicar lo que has descubierto a tu proyecto de negocio? —le pregunté.

—Sí, puede ser.

—Dime cómo.

Lo pensó un rato y después me contestó…

—Como dices en Llegar a Todo: para cambiar por completo mis resultados basta con dar un pequeño paso.

—¿Y eso qué significa para ti?

—Verás… Juntos hemos visto que para ganar es imprescindible tenerlo claro y centrarse en lo realmente importante.  Cuando ignoro lo que podría salir mal, corro riesgos tontos.  Necesito identificar riesgos antes de actuar. Determinar qué actividades bajan mis riesgos al mismo tiempo que suben mis opciones de ganar. Velar por mi reina. Así es como mejoraré mi juego, así es como podré ganar.

—Gracias Pedro, me has enseñado mucho. Me parece valioso lo que has dicho. No dudes en aplicarlo a tu plan de acción. Verás cómo pronto la cosa cambia.

El aprendiz se convirtió en maestro…

¡Y vaya si ha cambiado! Pedro decidió que lo más importante era vender. Se centró primero en identificar a su cliente objetivo y dónde encontrarlo. Decidió qué le ofrecería primero y a qué precio. Por último, concentró todos sus esfuerzos en su estrategia de comercialización.

Ahora Pedro está camino de crecer como la espuma. Y su sueño de tener una vida plena está mucho más cerca de la realidad.

Espero que tú también te suscribas a Fluenting para encontrar el juego que te haga inevitable ganar.

Cómo encontré un método tonto para superar debilidades se ha publicado de: https://www.fluenting.com/



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Aquí tienes el truco del almendruco

Originalmente visto en: Blog de Fluenting

Te voy a contar una pequeña historia para esos momentos en los que parece que nunca conseguirás lo que quieres:

—Estos almendros no van a ninguna parte. Cada año están más feos y dan menos almendrucos. Estoy por arrancarlos y poner un buen olmo que, por lo menos, dará buena sombra con el tiempo.

—Un poco radical, ¿no te parece mamá? Estos árboles solo necesitan una buena poda. Hace años que están descuidados. Y tú te empeñas en pedirles peras a los olmos. ¿Me permites, madre, que les pase la motosierra para ver de lo que son capaces?

—Tú verás, hijo mío. Yo creo que es una pérdida de tiempo. Pero si te hace tanta ilusión. El campo también es tuyo. Haz lo que quieras.

—OK.

Sí, señor. Aquellos almendros estaban tristes. Mis padres los habían descuidado. Por eso recogían tan pocos frutos.

Años atrás daban las almendras más dulces, y sus flores nos alegraban cada primavera. Tan hermosos eran que todos dimos por descontado que siempre serían así.

El error fue pensar que lo único que teníamos que hacer era poner el cazo y recoger la cosecha cada año. Por un tiempo realmente fue así. Luego se fueron empobreciendo —digamos que se sintieron solos y un poco abandonados— y en lo que nos pareció un instante, los árboles se habían convertido en unos mamarrachos.

Los árboles hablan...

Habían llegado a un punto tal, que por no dar, casi ni daban sombra. A nadie parecía importarle demasiado lo que aquellos almendros habían sido, y aún menos lo que podían ser.

Su futuro peligraba y yo sentía que me hablaban. Así que decidí escucharlos. Les oí decir que merecían una vida mejor en honor a sus gloriosos servicios pasados.

Una mañana de sábado desayuné y después del café me decidí a podarlos. Tomé la motosierra y me puse manos a la obra. Los contemplé e hice lo que me pidieron. Los dejé desnudos, en su pura esencia —sin artificio alguno, sólo con sus mejores ramas, raíces y su tronco. Me sentí satisfecho y un poco de su tristeza se transfirió a mí. A cambio yo les di un poco de mi esperanza y mi fe en ellos.

Pronto me sacudí la pena. Me acordé de que algún día darían las mejores almendras, en la mayor cantidad, las más duces y serían los más bonitos y luminosos del vecindario. Además, en las entrañas, aquellos árboles lo tenían muy claro: con sus valiosas raíces el reto de crecer y dar buen fruto estaba más que asegurado.

Pasaron los días y meses. Todos nos olvidamos de ellos. Pero volvió la primavera y de las raíces, el sol, el agua y los nutrientes resurgieron los dos hermanos con sendos brotes. ¡Qué alegría sentimos todos! ¡Qué bonitos!

A la sombra de la cochera y junto al seto, los almendros continuaron por sus brotes verdes creciendo.

Yo los veía con orgullo. Esos árboles tenían sus propias razones y su corazón también era sabio. De un tronco de palo, cada uno de ellos empezaba a hacer su maravilloso árbol.

Ignoraban a los que decían "imposible"… ¡y lo consiguieron!

No lo tenían nada fácil. A pesar de la sombra, la escasez de nutrientes, el terreno arcilloso y pétreo y la abundancia de abrojos los dos lo consiguieron. Ambos iban prosperando, como los niños van creciendo.

Quiso la mala suerte —o el descuido— que el muchacho que mi madre contrató esa temporada para desbrozar el terreno, en un giro golpeara y desgarrase de uno de los almendros su precioso y único vástago.

— ¡Qué lástima! —dijeron todos.

—Era el brote más grande —comenté yo.

¡Y qué envidia silenciosa debió sentir con el paso de los días el desgraciado árbol al ver al otro creciendo y creciendo!

Jamás viste un crecimiento tan desigualado…

Al principio casi ni se notó. Pero conforme la primavera avanzaba, más evidente quedaba cuál de los árboles era el almendro mejor parado. El árbol herido se había quedado muy rezagado. Parecía como muerto. Totalmente estancado, como si para él ni la primavera hubiera llegado. Para principios de verano las diferencias eran odiosas. Uno era precioso, grande, asombroso; el otro parecía una estaca abandonada esperando la quema.

Pero lo importante de aquel árbol era que estaba muy bien arraigado en la tierra, no carecía de raíces auténticas y fuertes y la savia de la vida le quemaba por dentro.

No era la primera vez que el almendro había sufrido la inconsciencia de un ser humano. Ya cuando era chico a mi padre se le cayó ese mismo almendro de las manos.

¿Alguna vez has perdido la confianza?…

¡Lo que son los árboles!… Por mucho que otros crean que su tiempo ha pasado, o que nadie recuerde las almendras que regalaron y que todos les digan que son unos desgraciados... ellos tienen sus propios misterios para rebrotar cuando nadie lo espera.

El verano pasó. El almendro sano perdió sus hojas para el otoño. Pasó la navidad, comimos dulces y brindamos por el año nuevo. La vida siempre sigue. No hay quien la pare.

Los ignorantes se empeñaban en que para febrero había que arrancar y quemar el viejo almendro.

—Por encima de mi cadáver —les dije—. A ese almendro todavía le quedan muchos almendrucos, y algún día los veremos.

Y contra todo pronóstico un asombroso brote de esperanza renació de mi buen almendro a la primavera siguiente.

A todos les dije: poned cuidado y no destrocéis estos brotes tan buenos. Que lo que al principio parece poco, en un año es un árbol nuevo.

Todos lo celebramos. Nos enseñó mucho aquel almendro.

Nunca volverás a creer que es mejor el cerezo…

Ahora está precioso. Sus ramas son las más frondosas, su verdor un monumento. De las flores ni te cuento… que los japoneses fardan de cerezos y yo presumo de almendros.

Amigo mío, solo quería compartir contigo el sorprendente crecimiento del árbol herido, que muy pronto dará las mejores almendras.

Todos podemos hacer el truco del almendruco cuando confiamos en nosotros mismos y nos rendimos a la vida que tenemos dentro.

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